Antología de lo inútil

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Tantas cosas, actos, hechos; inservibles, inútiles. No cabrían ni en todo lo ancho y largo de la Internet.

Pero yo tengo mi propia lista, pequeña y personal de eso tan inútil y ella misma tan inútil que merece estar aquí.

Como me hacen faltan algunas, recuérdenmelas por favor.

Los comentaristas de fútbol (o de cualquier deporte)
¿Para que sirve un petardo de estos?. Se auto-consideran los dueños de la verdad revelada. Son técnicos, árbitros, fanáticos, semidioses del mismo Olimpo. Saltan de las pasión a la frustración sin recato alguno usando los micrófonos como púlpitos electrónicos.  Los he visto en acción y me parece ver una falsa aura de grandeza y suficiencia que emana de ellos. ¿o serán gases?.

La velas… (Que no se encienden)
¿Para que sirve una vela que nunca se enciende? Yo no se, pero las hay. O hay gente que cree eso. Acepto de mala gana esas sugerencias en las velas aromáticas que dice que no se deben encender por más de 20 minutos. Pero, ¿No es mejor que se consuman rápidamente y así tenemos que comprar mas? Yo creo que se debe ser el colmo de la inutilidad. Como el agua que no moja o la luz que no alumbra.

Los “blogueros”
No creo que la palabra exista. Los personajes si. Se esconden detrás de nombres rimbombantes (como La candonga fantástica), se la pasan hablado mierda de lo divino y de lo humano. Algunos critican con fuerza y vuelcan sus frustraciones en la bitácora. Otros hacen humor malo y sueñan con ser “descubiertos” por alguna editorial buscando genios escondidos. He leído a poetas del absurdo; periodistas de lo oculto; opositores a todo; pesimistas consumados; poetisas melancólicas; y uno que otro periodista disfrazado detrás de un seudónimo ridículo. El mundo bien puede existir sin ellos. Sus bitácoras no.

Los comentarios en medios digitales
Es lo más parecido a una letrina. Pública. Sin lavar hace meses.
Todo medio digital que se respete tiene su sección de comentarios del lector. Debería llamarse Imbecilidades del lector. Acostumbro a perder el tiempo por esos parajes. Por voyerista quizá o masoquista. Como buena letrina se ve de todo pero todo es mierda. Desde dos o tres que “se agarran”  a “comentariazos”, malos por cierto, sin ninguna profundidad; hasta los que – en la Soho.com, por ejemplo – escriben durante una semana el comentarios que enamorará irremediablemente a la modelo en pelota. Como si esas viejas supieran leer.

Los poetas
Después de Pablo Neruda (y antes de él) todo es mierda literata.

Las presentadoras de farándula
En los noticieros y en cualquier otro lado. Mejor que se empeloten.  Una teta vale mas que mil palabras. Y para lo que tienen que decir, con una teta basta.

Las corbatas
Esto si es el absurdo del absurdo. Y las uso, que es lo peor
¿Para que coño servirá ese apéndice de lo inútil? Mis usos principales para este adminículo son:
Como condimento de la sopa; como babero de salsas; como trapo de mecánico(cuando abro la tapa del motor del carro); como basura (una vez la metí en un triturador de papel); como delantal de trabajo; para tapar algún espacio indeseable cuando botón se le cae a la camisa; como yo les pongo colonia, las uso cuando me subo al ascensor del edificio donde vivo como “mitigador de olores nauseabundos” (léase olor a perro y también sin las “erres”).

Las palabras mágicas

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El nombre La Candonga Fantástica – como dije por ahí antes – nació de poner juntas un par de palabras que me gustan como suenan. De hecho son varias de esas palabras las que me gustan, pero de las que también pienso que, algunas de ellas, son medio errores de la lengua o alguien hace algunos siglos pensó en mamarle gallo a las generaciones futuras.

Por ejemplo: ¿A quién se le ocurriría resumir en una palabra –tan sonoramente fea -, un instante casi mágico de belleza que ocurre justo antes de que salga el sol o justo antes que se esconda. Cuando la luz naranja colorea el cielo y la nubes y una sensación de tibieza cubre la atmosfera? ¿Saben cual es esa palabra?: Crepúsculo.

¿Crepúsculo no suena como a furúnculo?  Veamos:

“Mijo, debes cuidarte ese crepúsculo que te está saliendo en el ojo”
o esta otra: “Imagínate que se me infectó el crepúsculo que me salió en la nalga. Estoy a punta de Amoxicilina”

Bueno, ahora si a las palabras que me gustan como suenan. Esas que son toda una melodía perfectamente escrita:

Sobaco: ¿Qué tal?. Que maravilla de palabra.  Aunque conocemos la palabra por la parte que describe en la anatomía humana como “Concavidad que forma el arranque del brazo con el cuerpo”; también es un pez o incluso una forma geométrica; a mi me gusta pensar que Sobaco es el nombre perfecto para un villano de película. “El temible Sobaco Rodríguez, y su banda de forajidos atacaron de nuevo”

Aunque también pienso que puede ser el nombre de algún plato típico regional. Algo como: Sopa de sobaco con pollo o puré de sobaco a la mantequilla. Suena mucho mejor que sopa de cuchuco. Por lo menos se le nota mas sabor.

Ipso facto: Aunque esta vaina es latín, ya se usa perfectamente en castellano como algo inmediato. A mi parece que suena a una enfermedad del tracto digestivo. “Ese tequila me dio irritación en el ipso facto” ó esta otra “Estimado paciente, lamento informarle que debe dejar el café ya que le está causando una ulcera ipso fáctica”; suena grave. Creo que uno de esa no se salva.

Inopia: El diccionario de la RAE dice que es extrema pobreza o ignorancia. A mi me suena a una ciudad mítica. “Los tesoros escondidos de la ciudad de Inopia”. O incluso me suena también al nombre de una de esas españolas “bailaoras”: “Con ustedes la maravillosa Inopia Martínez, la reina del flamenco.”

Y la última de esta entrega: Fututo. Que es un tubito en forma de cono o un instrumento de viento hecho con una concha de caracol. Bueno, la verdad es que fututo me suena a chichón “Me salió un fututo en la frente después del golpe”.

La verdad es que me puedo quedar un rato largo sacando palabras del sombrero y la siguiente me sorprende más que la anterior. Algunas hasta me dan pena. Como esta última que me acabo de encontrar: cuchuflí. Que no es otra cosa que un barquillo relleno de arequipe.

Pero no se para ustedes, pero para mí esa palabreja me suena a una cosa que tienen los niños chiquitos varones, debajo de la cintura y encima de las rodillas, y que salvo para Michael Jackson y alguno que otro degenerado, esa vaina no se come.

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