A la orilla del mar, Hay Festival.

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Escribo estás líneas desde Cartagena de Indias, que desde hoy y por los próximos cuatro días se convierte en el epicentro cultural de Colombia. Donde convergen literatura, poesía, música y creatividad.

Hoy empieza en Cartagena de Indias la cuarta edición del Hay Festival de literatura. Los conocedores del tema afirman que desde la primera edición del Festival, que llegó a Cartagena de Indias de la mano de Gabriel García Márquez y Carlos fuentes, no se había visto una constelación de personajes de la talla de los que asisten a esta edición.

Desde Miguel Bosé y Juanes hasta Salman Rushdie vienen a contarnos en charlas de amigos más que en conferencias magistrales, sus experiencias sobre temas diversos que van más allá de la literatura.

La música también estará presente. Jazz para los viejitos y Hip Hop para los más nuevecitos, llenará los espacios del Claustro de Santo Domingo y las plazas tradicionales de la ciudad.

Pero el festival que este año tiene alas, volará hasta Bogotá y aterrizará en el Auditorio León De Greiff con Salman Rushdie como pasajero invitado.

Así que, durante los próximos cuatro días, La Candonga andará de festival, y seguramente estaremos contándoles algunas anécdotas del evento.

Saludos candongueros.

Tauricidio versus tauromaquia

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Debo admitirlo :  crecí en una familia afecta a las corridas de toros. Mi padre fue un aficionado de montera y capote, conocedor del arte de Cúchares como pocos y un estudioso del tema. Algunas veces se vistió de luces y quizá alguien lo recordará bien en esas andanzas; saltó al ruedo en muchas otras ocasiones con más valor que arte en tardes menos luminosas.

Un conocido diario nacional publica una encuesta diaria sobre diversos temas de interés nacional. El tema a evaluar hoy por los lectores es la prohibición de la muerte de los toros en las corridas. El 89.2% de los encuestados afirman estar a favor de prohibir la muerte del animal. Sólo el 10% se oponen a la prohibición.

Tan cerca como estoy de ambas partes, me gustaría opinar del tema con menos humor y más reflexión que lo acostumbrado en La Candonga. Aquí hay más fondo que forma. En un universo tan antiguo y complejo como el de la tauromaquia, no es inteligente abordar ninguna conversación sobre el tema con superficialidad ramplona. Hay mucha tela de donde cortar.

Personas que conozco -como muchos otros -, que son opositores de primera línea, esgrimen sus argumentos desde el lado del animal. Sin duda una posición respetable y sólida. Por fuerte y poderoso que sean los animales, la inteligencia de la raza humana estará en ventaja. Indiscutible la validez de los derechos de los animales.

Los aficionados de verdad a las corridas de toros también tienen buenos y sólidos argumentos. Escuché de ellos en tardes de charlas eternas que giraban alrededor de Lagartijo y Frescuelo, de Manolete y otros nombres que me sonaban llenos de bohemia y antigüedad.

También debo admitir que mis convicciones, desde ambos lados, pujan por imponerse al lado contario. Soy un defensor intransigente de los derechos de los animales. Pero también estaré al frente de la avanzada que morirá defendiendo el respeto por las tradiciones culturales de cualquier sociedad.

Las corridas de toros, corralejas, San Fermines y  eventos similares tienen de grotesco y absurdo lo que tienen de riqueza cultural, tradición y arraigo popular. Hay que subir y luego bajar de la corraleja muchas veces, empaparse del pueblo que las llena para entender lo que hay detrás del maltrato al animal.

Creo que hay 300 o 400 años de sangre, arena y pueblo que no se pueden despreciar de un plumazo o en una opinión de coctel. Pero también hay otro tanto de sevicia y maltrato animal que no pueden pasarse por alto.

Difícilmente esto lo puede medir una simple encuesta de opinión.

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