¡Hay, el Festival!…

6:34 pm La carreta

Finalizado ya hace una semana el Hay Festival de literatura en Cartagena, y después de tanto bombo y platillo, no me queda si no hacer un resumen desde mi íntima óptica. Creo yo que ya hubo bastante tinta sobre el tema y desde plumas renombradas. Así que lo mío es mas bien la opinión aislada de un asistente más emocionado que conocedor.

Primero, por lo primero: la oferta de eventos sobrepasa cualquier disponibilidad de tiempo de los asistentes. En una mañana, por ejemplo, puede haber hasta 4 eventos simultáneos que hacen imposible que alguien se apunte a tanta a cosa a menos que sea dueño del don de la ubicuidad. Entonces la primera tarea del aspirante a asistente al Hay festival, debe ser una suerte de concurso del evento favorito, donde se debe seleccionar los temas de más interés, conseguir boleta y entonces si asistir a los eventos seleccionados. Obviamente esta tarea es previa, - y con bastante anterioridad, - al Hay Festival, porque de lo contrario difícilmente se consigue boleta para lo que uno quiere.

Si bien y de boca de los organizadores, el evento del 2009 fue todo un éxito, a mi me parece que quizá hay cosas que no salieron tan bien. En general, y es por donde se debe mirar las cosa, el Hay Festival tiene grandes aciertos. Por ejemplo, en el marco del Hay, se desarrolla el concurso nacional de cuento que patrocinan el estado y la empresa privada. Sorprendente es la cifra de participantes al concurso; cerca de 30.000 cuentos fueron enviados en tres categorías. 30 ganadores subieron al escenario, la gran mayoría de ellos niños que hicieron a un lado el balón, la muñeca y el Nintendo, para agarrar el teclado del computador con otros fines lúdicos. Hay futuro en la literatura en Colombia. Al menos, sangre nueva. Y lo importante de esto es el ambiente en el que estos nuevos escritores se movieron. Un ambiente cargado de letras, de anécdotas fantásticas, de consejos autorizados y de la magia de la literatura. Atención a los responsables de cuidar ese semillero de estrellas. Quizá no juegan fútbol ni patinan; pero de seguro traerán más gloria a su tierra.

El lado menos luminoso del Festival, vino por cuenta de eventos aburridos por culpa de los panelistas antes que por el tema mismo. Por ejemplo, un tema tan interesante y que le cabe de ancho y de largo tanta cosa, como el de Lo árabe en la literatura (Jueves 29 de enero, 5:30 p.m. en el patio del Claustro de Santo Domingo), fue un extenso monólogo de los invitados. La señora Bartet, moderadora del evento, se despachó en una introducción larguísima y aburrida, llenas de nombres y fechas insulsas que no aportaron nada interesante. El escritor Luis Fayad, hizo lo propio con una carta que me pareció la negación del tema árabe en sus escritos, al menos de forma intencional. Quizá el escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez salvó la tarde con un quite elegante y al ver perdida la oportunidad de una discusión entretenida, se sumergió en Mogador y su experiencia propia como escritor de lo árabe sin serlo.

Un caso similar me pareció ver en la  charla del sábado 31 de enero, también en el Claustro de Santo Domingo, pero esta vez en el salón Rey. El tema no podría ser más interesante y lleno de actualidad: La convivencia entre los medios culturales: entre lo digital y lo impreso. Me quedó una sabor de derrota y de frustración ante el evidente desconocimiento del tema digital de los panelistas. Marianne Ponsford y Andrés Hoyos, directores como son de prestigiosas publicaciones culturales impresas (Arcadia  y El Malpensante respectivamente), seguramente pueden aportar más profundidad al tema, y no escabullirse por la ramas de Google y de los blogs.

También me quedó claro que Félix Romeo habla español pero no nuestro mismo idioma. Amalia Iglesias no se que idioma habla. De la escritora libanesa Joumana Hadad debo decir que no le puse mucha atención a lo que decía porque me tenía embelezado su exótica belleza. Ella misma parece salida de un poema o de un cuento de los que escribe. Un cuento de hadas aclaro.

Un fracaso total, irrespetuoso, monótono, harto, fue la supuesta charla sobre Los crímenes del cristianismo a cargo de Fernando Vallejo (Sábado 31 de enero, 7:30 p.m. en el Teatro Heredia). De charla no hubo nada. El señor Vallejo se limitó a leer apartes de su libro La puta de Babilonia, y de cuando en cuando le metía un vainazo al nuevo procurador.  A los 20 minutos abandoné el recinto como muchos otros ofendidos asistentes.

Pero los buenos son legión.

El día Domingo 1 de febrero, 5:30 p.m. en el patio del Claustro de Santo Domingo; el tema era: El aforismo: chiquito pero matón. Don Juan Gossaín y Andrés Hoyos se encargaron de fusilar al público a punta de cargas repetidas de aforismos de todo los calibres. Ante la ausencia de Daniel Sámper P, que andaba en tareas humanitarias, Andrés Hoyos fue un simple escudero de Don Juan; se defendió con dignidad, pero le faltó puntería. Delicioso y entretenido sin duda ninguna. Estaba apunto de sugerir (y ojalá lo hubiera hecho), que le mandaran decir a Fernando Vallejo que suspendiera su siguiente charla (¿charla?), sobre los crímenes del cristianismo y se viniera para El Claustro de Santo Domingo, no sin antes parar en una tienda y comprara una caja de ron para amenizar el intercambio de aforismos. Hubiese sido una buena idea, aunque de pronto Vallejo prefiere vino de consagrar.

24 horas antes, en ese mismo escenario, el mismo Juan Gossaín y el Dóctor Hernán  Urbina, también con la ausencia de Daniel Samper P., quizá protagonizaron una de las mejores, - y más cortas, - tardes alrededor del vallenato de las que yo tenga memoria. El tema fue: El vallenato romántico: ¿nuevo género o vieja enfermedad? Bien documentados como era de esperar, armados de conjunto y discos compactos, y con el apoyo logístico de Leandro Díaz y Rafael Escalona, por nombrar sólo a dos no más; Gossaín y Urbina nos tuvieron entretenidos más allá de la hora que debía durar la charla. Seguramente pudo ser más larga, pensamos muchos de los asistentes; quizá hasta el amanecer hubiera sido bueno. Y mejor aún con el vino de consagrar de Vallejo.

Tengo muchas más cosas que decir sobre el tema, no me cabría en toda la Candonga; por eso es mejor que pare aquí. Pero debo recomendarles mis amigos que no dejen pasar la oportunidad de asistir a el próximo Hay Festival 2010. Sin duda allá nos veremos. Esa es otra manera de vivir a Cartagena de Indias.

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