March 9, 2010
La carreta
No hay comentarios
En las siguientes semanas La Candonga Fantástica estará en el quirofano. No se preocupen, no es nada grave. Sólo chequeos de rutina y algunos ajustes estéticos propios de una señora de su edad (la de la Candonga Fantastica).
Es por esta razón que si notan algunos cambios de comportammiento, malfuncionamiento y demás males propios de esta temprana menopausia, se deden precisamente a eso.
Espero que en un par de semanas la liposucción programada, protesis colocadas y retoques aquí y allá, nos darán una Candonga Fantástica mejor presentada y con renovadas energías,
A todos mis poquísimos lectores nuevamente mis excusas y le aseguro que el cambio es para bien… de la Candonga Fantástica
Gracias
El administrador. (y secretario, portero, columnista, barrendero, técnico de soporte, diseñador, corrector, miserable y déspota jefe de todo en el dominio www.candongafantastica.com)
Alfonso Mogollón ©
www.candongafantastica.com
February 14, 2010
La carreta
No hay comentarios
“Los hechos y personajes narrados a continuación son producto de la imaginación del autor y no representan situaciones ni personas reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”
Con este pronunciamiento deberían comenzar las notas que escribo y sin embargo nunca lo hago. Por eso, es mi obligación aclararles a todos mis poquísimos lectores que la principal fuente en la que me documento para escribir estas notas no es más que mi imaginación.
Lo hago por el simple placer de contar historias, quizá también ayude saber que alguien las lee, y me gusta aún mucho más cuando algún lector agradado u ofendido me deja un comentario. Quizá los primeros tengan no tan buen gusto literario y los segundos sean personas con los pies muy en la tierra. Mis gratitudes y disculpas para unos y otros.
Estas historias no son reales – insisto-, son el producto de recuerdos imaginados. Me gusta recordar que las cosas pasaron así como las imagino y no como realmente fueron; quizá porque la realidad, - mi realidad, - es lo suficientemente común y corriente como para no merecer una historia interesante que contar.
Contar historias me produce un efecto liberador. Es mi particular puerto de zarpe a un mundo irreal donde tengo el egoísta poder de dar vida y sentido a situaciones y personajes que nunca existirán. Soy dueño de lo que viven, de lo que piensan; soy el señor de su pasado y de su futuro. Sin mayor esfuerzo que el de pulsar unas cuantas teclas, rebusco en el baúl de los recuerdos y con ellos construyo historias que nunca sucedieron.
Traer a la realidad presente una de esas historias es como detener un estornudo. Queda la sensación del vacío pendiente que ya no podrá ser llenado. Fue una historia que se perdió para siempre y que no tendrá más aquel efecto liberador.
No es necesario hacer esfuerzo alguno por encontrar entre líneas situaciones reales ni personas que quizá conocen. No las encontrarán; y si acaso pasa, de seguro estaba pensando en otra cosa cuando lo escribí. Quizá en algún momento un personaje puede parecer conocido, podrá tener mucho de aquel amigo de la niñez que muchos me conocieron. Les aseguro que fue inspirado por el gato del vecino.
Este espacio entonces no requiere de ancla, ni cable a tierra, ni un notario que de fe de lo que aquí pasa. Mis historias viven por si mismas en aquel mundo del imaginario personal de donde salieron inventadas sin aprobaciones requeridas ni camisas de fuerza de ninguna talla.
Lejos estoy de considerarme siquiera un articulista de segunda; mucho menos voy a pecar de orgulloso escritor. Ambos títulos me quedan tan grandes como ridículamente postizos. Sin embargo, seguramente seguiré contando historias de mentira mientras La Candonga Fantástica siga en línea. También se seguirán publicando en el feisbuc, si antes no me mamo de esta hoguera de las vanidades.
Eso si, siempre les agradeceré sus comentarios, buenos o malos. Me da igual mientras sepa que alguien me lee. Auditores, contralores y notarios favor abstenerse
Alfonso Mogollón ©
www.candongafantastica.com